Cada despacho contrata los módulos que usa y se le ajusta a su forma de trabajar, así que la cifra se acuerda hablando. Lo que no cambia: sin coste por declaración, sin permanencia y probándolo antes de decidir.
Cuántos sois, cuántos clientes lleváis y qué áreas necesitáis. Con eso sale el precio — y si hace falta ajustar algo del producto a vuestro proceso, se ajusta.
HablamosLo que FiscalIA quita no son consultas: son horas de transcripción. Leer las facturas del trimestre, pasar el extracto del banco al diario, teclear las incidencias del mes en cada nómina, perseguir los papeles que faltan. Esa es la parte del trabajo que no se le puede cobrar a nadie, y es la que se automatiza.